La intervención con la familia es un acompañamiento en una crianza consciente. Comprender la etapa evolutiva y saber escuchar lo que expresan, mediante sus conductas y sus emociones.

Comunicarnos y acompañar sus emociones desde la calma, la amabilidad.

Proporcionándoles habilidades para que experimen y aumenten la seguridad en sí mismos, de forma que puedan afrontar sus dificultades.

  • Respeto mutuo. Empezando por respetarnos a nosotros mismos. Respetar las necesidades de la situación y con amabilidad respetar las necesidades del menor.
  • Identificar la creencia detrás del comportamiento. Reconocer las razones que hacen actuar a la persona de cierta manera y trabaja para cambiar esa creencia, en lugar de intentar cambiar solamente el comportamiento.
  • Educación que enseñe habilidades y valores para el futuro (que no sea permisiva ni punitiva)
  • Enfocarse en soluciones en lugar de castigos.
  • Alentar en lugar de alabar. Tener en cuenta el esfuerzo y la mejoría, no simplemente el éxito y los resultados. Construye autoestima a largo plazo y estimula.