Olga Martínez

Psicóloga Infantil, Juvenil y Familias

Sombra del banner

Psicoterapia Familiar

Psicología Infantil

Psicoterapia Adolescentes

Conóceme

Olga Martínez


Quién soy
Hola, soy psicóloga y desde hace más de trece años acompaño a familias, niños, niñas y adolescentes en sus procesos terapéuticos. A lo largo de estos años he aprendido que cada historia necesita un ritmo, una mirada y un tipo de sostén propios.

Formación y trayectoria
Estudié Psicología en la UAB y me especialicé en Psicología del Niño y del Adolescente en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Además, estoy acreditada para realizar actividades sanitarias y colegiada como profesional de la salud.
A lo largo de los años he seguido formándome de manera continuada, especialmente en apego, trauma y abordajes terapéuticos integradores. Para mí, seguir aprendiendo no es solo una actualización, sino una forma de poder acompañar mejor, con mayor sensibilidad y precisión, a cada persona y familia.

Cómo trabajo

Ofrezco un espacio seguro y de confianza donde cada niño, niña o adolescente pueda sentirse comprendido, sin juicio y a su propio ritmo.

Trabajo desde una mirada centrada en el apego y el trauma, poniendo atención en aquellas experiencias emocionales que muchas veces pasan desapercibidas, pero que influyen profundamente en cómo nos sentimos, nos relacionamos y entendemos el mundo.

Acompaño el proceso terapéutico ayudando a identificar recursos internos, a reconocer necesidades emocionales y a construir una mayor sensación de seguridad interna.

Acompañamiento a madres y padres

También acompaño a madres y padres en los retos de la crianza.

Juntos exploramos cómo comprender mejor lo que les ocurre a sus hijos e hijas, pero también lo que les pasa a ellos como adultos. Esto permite ampliar la mirada, reducir el malestar en el día a día y fortalecer su papel como referentes.

El objetivo es construir un estilo educativo que combine cercanía, firmeza y coherencia, teniendo en cuenta que la propia historia personal influye en la manera de criar.

Mi enfoque

Trabajo desde un enfoque integrador, teniendo en cuenta tanto el contexto familiar como el escolar, ya que ambos forman parte del mundo emocional del niño o la niña.

En el proceso terapéutico utilizo EMDR, un abordaje que permite procesar experiencias difíciles de forma respetuosa, sin forzar y adaptándose al ritmo de cada persona. A través de este trabajo, es posible dar un nuevo significado a lo vivido, aliviar el malestar actual y favorecer cambios más estables en el tiempo.

Además, utilizo el juego, la caja de arena, la narrativa y otros recursos creativos como formas de expresión que permiten elaborar aquello que no siempre puede ponerse en palabras. La relación terapéutica es, en sí misma, una parte fundamental del proceso.


Un poco sobre mí

En mi vida personal, el contacto con la naturaleza, el deporte, el yoga y la meditación son espacios importantes para mí. Me ayudan a cuidarme y a poder acompañar desde un lugar más presente, calmado y conectado.

 

Algunas de las formaciones que he hecho recientemente

  • EMDR nivel II en infancia, adolescencia y adultos. (Anabel G., Cristina Cortés)
  • Apego y sus implicaciones clínicas (Anabel González)
  • Herramientas corporales terapéuticas (Cristina Porta)
  • Defensas en psicoterapia (Natalia Seijo, Dolores Mosquera)
  • El juego como herramienta para sanar el trauma infantil (Elena Piñeiro)
  • Artes expresivas y trauma (Cathy Malchiodi)
  • Trauma y resiliencia con la caja de arena. Nivel II (Sonia Cruz)
  • El juego terapéutico (Núria Casanovas)

Frases

Para salir de la mente, tienes que mantenerte en el cuerpo.

«No camines delante de mi, puede que no te siga, no camines detrás de mi, puede que no te guíe. Camina junto a mi y sé mi amig@» Albert Camus

«Lo que te prohibieron, lo que no te dieron, lo que te obligaron a aceptar y lo que te arrebataron crean tu carácter» Albert Espinosa

«La belleza de lo simple e imperfecto» Principio wabi sabi

«El trauma no es lo que le ocurre a usted. El trauma es lo que ocurre dentro de usted como resultado de lo que le ocurre.» Gabor Maté

«Todo acontecimiento traumático es estresante, pero no todo acontecimiento estresante es traumático.» Gabor Maté

» Así que mi herida no fue que mi madre me entregara [temporalmente] a un extraño [cuando era niño]. Mi herida fue que yo hice que eso significara que no era adorable y que no me querían y que me abandonaban» Gabor Maté

Educar desde el afecto también es hablar de sexualidad

Educamos con nuestras palabras, con lo que hacemos, con el amor que nos tenemos a nosotros mismos y a los demás. Educamos con nuestro afecto, pero también con nuestros silencios, nuestros prejuicios y nuestra manera de expresar (o reprimir) los sentimientos.

Porque educar también es acompañar en lo emocional, es enseñar empatía y respeto. Y hoy más que nunca, esto incluye también cómo hablamos de la sexualidad.

Con el acceso tan fácil a las nuevas tecnologías, muchos niños y niñas, incluso desde los 6 años, pueden acabar viendo escenas de contenido pornográfico sin querer. Basta que uno lo vea —a menudo por accidente— para que lo comparta con otros, impulsado por la curiosidad típica de la infancia.

A estas edades, su cerebro y su mundo emocional aún no están preparados para comprender ni procesar este tipo de imágenes. Lo que ven, lo repiten o lo imitan como si fuera un juego, sin comprender el contexto, el consentimiento ni las implicaciones afectivas. Esto puede dar lugar a conductas sexualizadas entre iguales que no se viven como agresión, pero que pueden romper la intimidad, el respeto y la vivencia sana del cuerpo propio y del ajeno.

Por eso es tan importante que la educación sexual empiece en casa, desde bien pequeñitos, y esté basada en el afecto.
Hablar de partes íntimas, de intimidad, del cuerpo, de la reproducción, del consentimiento, de los secretos buenos y malos… y también, cuando llegue el momento, del porno.

El porno no es una herramienta educativa. No refleja relaciones reales, ni saludables, ni igualitarias. No enseña amor, ni placer compartido, ni consentimiento. No transmite valores, ni ética, ni afectividad.

Si queremos que nuestros hijos e hijas vivan su cuerpo, su deseo y sus relaciones desde el respeto, la libertad y la alegría, necesitamos acompañarlos desde el principio. Porque educar en sexualidad es, sobre todo, educar en afecto y en humanidad.